Una mujer no necesita discutir, reclamar, ni luchar por sus derechos, valores y capacidades que de suyo tiene, merece y le pertenecen… si lo hace, avala lo contrario.
Las verdaderas feministas de hoy son mujeres que piensan más como las francesas, que proclaman sin miedo “vive la difference”, que viven como feministas, no sólo marchan y gritan consignas de protesta.